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Minimalismo

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Hace unos meses llegó a mi el libro de “Magic Cleaning” de la autora Japonesa Marie Kondo, en el cual describe el método Konmari para organizar la casa o cualquier espacio habitable.

Lo compré por que buscaba un método de tener la casa recogida sin tantos líos. Con un bebé en casa y un preescolar ya es bastante la actividad que se tiene como para estar limpiando todo el tiempo.

Durante mi embarazo estaba tan cansada que la casa estaba algo desatendida. Más allá de lavar trastes y limpiar baños no hubo “limpieza a profundidad” y esto me hacía sentir fatal. Necesito que la casa esté recogida para tener algo de paz, no debe esta perfecta, pero si por lo menos con la cocina limpia y la ropa guardada.

La ropa se había vuelto un monstruo de tres cabezas. A pesar de ter un closet bastante amplio, sobretodo para estándares alemanes, no tenía espacio en el ni idea de lo que ahí dentro se encontraba. Así fue como me ayudó la primera parte del método Konmari. Saqué toda mi ropa y dejé solo lo que me hace feliz. Me di cuenta que cargue con ropa desde hace muchos años “para esa ocasión especial” que simplemente nunca llegó. O la falda que estaba en rebaja, muy bella, pero había que cerrarla un poco por que era una talla más grande y desde luego eso nunca sucedió. O peor aún, los jeans que nunca cerraron pero que habían sido un regalo y no los podía tirar. Al igual que la bolsa, la blusa, el monedero y los guantes que realmente no eran de mi estilo. Pero que alguien me había regalado con tanto cariño….

En el libro, Marie Kondo nos habla acerca de todas estas situaciones y como quitarnos la culpa de dejar las cosas, por que eso son, cosas. No tienen sentimientos ni sentirán que las abandonamos. Si alguien nos las regaló. Agradecemos a esa prenda u objeto que nos haya traído alegría al momento de recibir el regalo y no más. Esa es la función de un regalo; traer alegría a quien da y a quien lo recibe.

La hermosa falda de colores chillantes que era una ganga! 80% de descuento! Pero que no funcionaba con nada más del guardarropa, también cumplió su objetivo al darme felicidad al comprarlo y enseñarme que por muy barato que pareciera, si no es mi estilo y no me lo voy a poner, es dinero tirado a la basura.

No conté las bolsas y me da pena admitirlo. Pero creo que saqué aproximadamente unas 15 bolsas de basura grandes solo de mi closet! Entre ropa, bolsas y zapatos. Algunos para la basura, otros para donar y unos pocos nuevos que logre vender por unos cuantos euros.

Estoy muy lejos del minimalismo extremo. Pero este ejercicio me ha hecho caer en cuenta de lo consumista que soy y que definitivamente en ropa de ahora en adelante me enfocaré más en la calidad que en la cantidad de la ropa y dejare a un lado lo más posible las marcas fast fashion.

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